A veces son los momentos menos agradables de la vida los que te cambian la vida.
Quizás no de inmediato. Pero te persiguen y, a veces, de esa experiencia y ese dolor surge algo completamente diferente. Algo inesperado. En mi caso, fue la idea de escribir un libro.
Hace muchos, muchos años, mantuve una relación durante un tiempo con una joven de nuestro pueblo vecino. Después de que, en algún momento, nos separáramos, ella sufrió poco después un accidente de coche mortal. La noche siguiente tuve un sueño que me persigue hasta hoy y que ha grabado una imagen en mi mente: un lugar muy concreto. A partir del sueño y de la imagen en mi mente, con el tiempo y junto con algunas otras coincidencias y acontecimientos, se fue formando el esbozo de una historia. Porque sabía que, de alguna manera, tenía que encontrar ese lugar; una cosa llevó a la otra. Un viaje me llevó a Oporto. Y en Oporto, en algún momento, me senté a orillas del río Duero y, a la luz del atardecer, de repente muchas cosas se unieron para formar una historia que me gustaría contar. Aunque solo sea para mí mismo.

