¡Buen camino!
Si todo sale tal y como lo tengo planeado actualmente, en septiembre de este año emprenderé mi propio «caminho».
Digo «caminho» a propósito, y no «camino». «Caminho» es la palabra portuguesa para «camino». En este caso, para referirse al Camino de Santiago. Y ahí es precisamente donde debe empezar todo: en Portugal. Más concretamente, en Oporto.
A continuación os explicaré cómo y por qué esto casi no fue posible y cómo y por qué ahora, de repente, sí lo es.
O, por decirlo con las palabras del protagonista de mi libro, que estoy escribiendo en estos momentos: «Tu viaje siempre comienza con un primer paso».
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